31 dic 2025

Labores y ordenadores

Es increíble cómo no he escrito ninguna entrada durante todo este año. Pero no estoy dispuesto a dejar ni un solo año sin entradas.


Este año ha sido algo para mí. El anterior terminó regular, por lo que este empezó igual. Ha estado lleno de altibajos, con sudor y lágrimas de por medio. Pero todo esto ha sido con tal de ir hacia delante, haciendo sacrificios cuando hiciera falta.


El año escolar lo terminé técnicamente bien, aprovechando antes de ello para certificarme en el nivel B1 de Francés en la Escuela Oficial de Idiomas. Intenté certificarme en el nivel C2 de Inglés, pero esto sólo lo conseguiría justo antes de empezar otro año escolar, tras dos intentos fallidos en otra academia y uno en la EOI.


Aquí estoy, en el IES Guadalpín, con los dos profesores que se aliaron para enseñarme sobre redes, lo principal en el Ciclo Formativo de Grado Superior en Administración de Sistemas Informáticos en Red, además de dos asignaturas más; fuimos los únicos que se presentaron para el Día de la Foto, pero prefiero no explicar por qué.



Y justo después de alcanzar la suficiente edad para realizar declaraciones y terminar el año escolar, conseguí el primer trabajo de mi vida digno de ser añadido a mi currículum, en Tecnoclima, la empresa de la que forma parte mi padre, algo que expliqué hace dos años. Fue un trabajo de verano, pero es algo digno de contar.


Nunca antes había tenido que uniformarme para trabajar. Madrugar y trabajar nunca han sido exactamente lo mío, pero de algún modo, me sentí orgulloso porque al fin estaba dando pasos de gigante.



Como decían mis supervisores, siempre había algo que hacer en el almacén, donde pasaba la mayor parte de mi período de trabajo. Por supuesto, mi padre, el jefe de familia, pasaba a verme de vez en cuando; una de esas visitas ocurrió cuando yo estaba sumergido en mi mundo, escuchando la música que yo mismo quiero escuchar (no eso que escuchan los jóvenes de hoy en día que creen que es música), pero haciendo mi trabajo de forma responsable.


Algo de Informática tuve que hacer también, sin importar lo básica que fuera la tarea. Mi parte favorita del trabajo, he de destacar, fue cuando se me encargó la importante tarea de imprimir etiquetas para el inventario; ahí fue cuando me sentí como un niño con un caramelo, ya que se me cedió un escáner de código de barras y una impresora portátil, lo que me mantuvo bastante entretenido. Lástima que no me hicieron una foto de eso.



Y en estas palabras se resume mi verano de este año, ya que el intenso trabajo me dejaba sin ganas de hacer nada más, aparte de encargarme de obligaciones externas. Lo siguiente, después de certificar en el nivel C2 de Inglés en la EOI, sería terminar el ciclo mediante la Formación en Centros de Trabajo, durante la cual tenía que desarrollar un último proyecto para poner punto y final al asunto.


Mi padre me sugirió hacer las prácticas en Tecnoclima, pero mis experiencias en el llamado Centro Informático Mega llevó a que su dueño, el que sería mi tutor (o jefe, como así lo llamaba) me sugiriera hacerlas con él; a fin de cuentas, me diplomé en Mecanografía con él.



Mi hermana mayor Teresa cree que algún día me arrepentiré por mi decisión. Pero si hay una cosa que recuerdo de lo que aprendí en Filosofía, es que el arrepentimiento es imposible, y es que, aunque haber hecho las prácticas en Tecnoclima me hubiera permitido quedarme en la empresa, lo cierto es que las prácticas en Mega resultaron ser más beneficiosas de lo que me esperaba.


No es una tienda de animales, pero de alguna manera, atrae a los animales. Primero entró una pajarita (un diamante mandarín, para ser más específico) que terminó siendo adoptada; más tarde entraría un viejo chihuahua que no se quiso mover hasta que llegó un veterinario para sacarlo de ahí.



Hubo días en los que tuve que ir más allá del sitio para tratar asuntos externos importantes. Al igual que mi padre, a veces me da por fotografiar las vistas de los lugares de trabajo.



De pequeño soñé con convertirme en ingeniero técnico industrial, igual que mi padre. Tardé un poco en darme cuenta de que era demasiado complicado para mí, por lo que cambié de idea, y decidí convertirme en informático, sin importar cómo. Tras 25 años y más de medio año, por fin he logrado cumplir mi sueño.


Ahora soy un informático angloparlante de nivel C2 y francoparlante de nivel B1. Eso sí, dije hace tres años que debía ponerme a aprender alemán, pero aunque lo hice, el intento no mereció la pena. Tendré que seguir estudiando Francés y conseguir un trabajo, pero al menos puedo poner fin a este año a lo grande, como un adulto con formación tanto académica como laboral.


¡Eso es todo!

5 oct 2024

"Quand on prie la bonne étoile" ("Cuando le pides un deseo a una estrella")

"Les rêves se réalisent toujours." ("Los sueños siempre se hacen realidad.")


Mi tercera visita a Francia y la segunda a París. ¿Quién me iba a decir a mí que iría de viaje ahí el mismo año en el que el cortometraje animado en el que Mickey Mouse debutó entró en el dominio público y en la misma ciudad en la que se celebraron los Juegos Olímpicos de Verano?


La mención de la mascota de Disney se debe a que me fui de viaje a Disneyland París con mi hermana mayor Teresa hace unos pocos días. Pensamos en ir a principios de octubre en vez de a finales de mes, aunque al final resultó que de poco sirvió, ya que parece ser que la temporada de Halloween atrae a la gente sin importar el día del mes que sea. Eso sí, tuve que llevarme conmigo un resfriado, lo cual temía que cogería días antes del viaje.


Tras un vuelo y un recorrido en autobús, llegamos a nuestro hotel, Newport Bay Club, antes del mediodía. Al igual que otros hoteles, estaba situado justo en el parque de atracciones; estas son las vistas tras la salida inferior.



Cada ida y vuelta supuso unos buenos paseos. De un hotel cualquiera al hotel principal, Disneyland Hotel.



Algo me decía que Halloween estaba al caer...



...y si la entrada a Disneyland Park no lo dejaba claro, la extensa decoración del parque lo haría en su lugar. Teresa suplantó a la hija de este matrimonio fantasmagórico y pintoresco.



Mientras que, por otro lado, yo me plasmé a mí mismo en un cuadro, intentando mostrar mi mejor sonrisa de "Chat du Cheshire" ("Gato de Cheshire"). Mi boca no está hecha para una gran sonrisa de oreja a oreja.



¿Reconocéis aquel castillo a lo lejos? Quizás sea mejor que nos acerquemos un poco más.



Sí, lo habéis adivinado. Es el logo de la empresa que originó estas tierras.



Sin embargo, Teresa y yo no pasamos por la entrada principal en el primer día. Nos atrevimos a adentrarnos en "la Tanière du Dragon" ("la Guarida del Dragón"), donde se encontraba su guardián rugiendo y echando humo con sus amenazantes ojos rojos en la oscuridad.



Me sentí como "Pinocchio" ("Pinocho") por haber ido de viaje a un parque de atracciones cuando se supone que tengo que estudiar. Y hablando del rey de Roma, la primera atracción en la que nos montamos fue "Les Voyages de Pinocchio" ("Los Viajes de Pinocho"), en Fantasyland.


Acto seguido, nos dirigimos al llamado Alice's Curious Labyrinth. Nos costó llegar al castillo de "la Reine de Coeur" ("la Reina de Corazones"); nos topamos con las Cartas, que, casualmente, estaban pintando las rosas de color rojo. Disculpadme por haber cerrado los ojos, ya que mis ojos estaban mirando directamente al Sol; esto me recuerda a mi primer viaje a Francia, cuando cerraba los ojos cada vez que me hacían una foto con flash (con una sola excepción, en la que, irónicamente, estaba montado en un tiovivo).



Al fin llegamos al castillo. Es una lástima que algunas zonas del parque estén en obras; las vistas desde lo más alto del castillo habrían sido mucho mejor que estas.



Primer contratiempo. Justo antes de que nos tocase montar en "le Petit Train du Cirque" ("el Pequeño Tren del Circo"), cuyo nombre es Casey Jr., el maquinista informó a la gente de que había dificultades técnicas. Tuvimos que marcharnos.



Llegó la hora del almuerzo. Decidimos que nuestro primer destino gastronómico sería el restaurante de Pinocho. Aprovechando que terminé de comer antes que Teresa, les hice una foto a mis villanos favoritos de la película, "Grand Coquin" ("el Honrado Juan") y "Gédéon" ("Gedeón"), con el protagonista.



Hora del desfile de Halloween. En primer lugar, "Donald Duck" ("el Pato Donald").



En segundo lugar, "Winnie l'Ourson" ("Winnie the Pooh") y sus amigos.



En tercer lugar, Minnie Mouse.



Y por último, pero no menos importante, el rey de estos dominios: Mickey Mouse.



Teresa y yo necesitábamos una siesta tras tantas emociones. El descanso duró más de lo esperado, así que nos dirigimos a la búsqueda de otro restaurante para cenar.


Globo aerostático. Si no sabíamos donde se situaba nuestro hotel, sólo teníamos que buscar el globo.



El cielo se oscureció deprisa. Aquí podéis ver el hotel en el que nos hospedamos.



El segundo día no sería tan bueno como el anterior. Además, Teresa pensó que tendríamos que haber ido a Walt Disney Studios el día anterior.


Y es que la siguiente atracción en la que nos montamos, Crush's Coaster, es la favorita de todo el mundo, y con razón. Justo después de ponernos a la cola, empezó a llover.


A partir de este punto, empecé a montar en algunas atracciones yo solo. The Halloween Tower Hotel es bastante aterrador; en mi caso, no por las escenas que se ven, sino por las sacudidas que se sufren en el ascensor. Hubo dificultades técnicas antes de mi turno, pero fueron breves. No me libré.



Avengers Assemble: Flight Force, ese fue mi siguiente destino. No sé si supera a Red Force de Ferrari Land de PortAventura en cuanto a velocidad, pero os puedo asegurar que no es una atracción lenta ni de lejos. Lightspeed Mountain de Discoveryland tampoco se queda corto de velocidad, en la cual me montaría después de montar con Teresa en Buzz Lightyear Laser Blast, lo más cercano a una máquina recreativa.


Y pasó otro desfile tras nuestra partida de Walt Disney Studios. Lo único que destacaré aquí es un dragón que escupía fuego de verdad.



En Frontierland, Teresa quiso entrar en Phantom Manor, con la mala suerte de que hubo dificultades técnicas las dos veces que pasamos por ahí.



Nos fuimos a Big Thunder Mountain en su lugar. Luego tocó almorzar en el restaurante de Coco.


En Adventureland, encontramos Pirate Galleon, el galeón de "Capitaine Crochet" ("Capitán Garfio").



Tras pasar por ahí, nos adentramos en el mundo de Pirates of the Caribbean. Acto seguido, pasamos por Adventure Isle, cuyos puentes estaban cerrados, probablemente por el mal tiempo, dado que al día siguiente se abrieron.



Y vuelta al hotel. Nos preparamos para el plato fuerte, un desfile de luces celestiales.



No quiero destacar todo lo que se mostró, ya que hay que verlo para creerlo. No obstante, en caso de que quiten esta parte, quiero enseñaros a Elliott, el dragón de "Pete" ("Pedro", o "Peter" en el remake de la película "Pete's Dragon"/"Pedro y el dragón Elliott"/"Peter y el dragón"), ya que hace tiempo que os dije que soy un dragón, y por lo tanto, me pareció necesario capturar a todos los dragones que avistaba.



Último día del viaje, y todavía nos quedaba mucho terreno por recorrer. Aprovechamos parte del tiempo que nos quedaba en nuestra estancia para volver a Casey Jr. y Phantom Manor. Entre las atracciones nos montamos, además de en "Blanche-Neige et les Sept Nains" ("Blancanieves y los Siete Enanitos"), en una de las barcas que recorren "Le Pays des Contes de Fées" ("El País de los Cuentos de Hadas"), ambas situadas en Fantasyland.



Quisimos montar en la atracción de la igualdad, "it's a small world", pero el paso estaba bloqueado. Sólo se abriría tras un recorrido por Disneyland Railroad, que nos llevó hasta la estación de Disneyland Park.



Ahora sí que podíamos descubrir cómo el mundo es un pañuelo. En la entrada se sitúa una estatua de una barca con varias banderas con el nombre de la atracción en diversos idiomas.



Vistas desde el logo de la empresa que originó estas tierras. Hubiera agradecido unas vistas más claras en vez de estas en las que parece que alguna fuerza del mal iba a tomar el control del país.



Un último almuerzo, un viaje dentro de Star Tours y una larga despedida a través de varias tiendas para ver qué comprar antes de la vuelta a casa. Dicen que el dinero no da la felicidad, así que recordad: si os esforzáis en cumplir vuestros sueños, se harán realidad.


¡Eso es todo!

21 feb 2024

Nuevas pistas

Se reformaron por última vez el año pasado para esta temporada. Pero se inauguraron ayer. Todo esto se sale de mi comprensión.

Imagino que el equipo de gobierno ha debido de tener la agenda más apretada de lo que debería, porque la inauguración empezó más de media hora después de la que se indicó en las invitaciones.

En fin, pasemos a lo importante. Ayer se inauguraron las pistas de tenis del polideportivo donde voy a jugar al tenis. Naturalmente, el evento tuvo lugar en una de ellas. He de mencionar que es precisamente una que se tuvo que cerrar por ser demasiado abultada; la han vuelto a abrir, aunque sin haber hecho el más mínimo esfuerzo de arreglarla.

Encontré a algunos de mis viejos compañeros de tenis. Tenía que inmortalizar este momento con ellos.


Me presenté en este evento gracias a mi profesor de tenis de prácticamente toda la vida, Iván González, que se convirtió en profesor de tenis certificado el año pasado y le dio nombre a la pista donde enseña a la gente a jugar al tenis (o como él la llama, "la mejor oficina del mundo").

Si no lo reconocéis, es el segundo invitado de honor, el que sonrió a la cámara por pura casualidad.


Llegó su turno de palabra.


Y aquí lo tenéis, recibiendo su placa de honor cortesía de la alcaldesa (la de verdad, no mi vieja compañera de tenis, como dije hace varias entradas; ésta bromeó con que le estaba haciendo competencia).


Eso no fue todo. También recibió una camiseta.


Su propia camiseta, por supuesto. Con su nombre en la parte de atrás.


Evidentemente, me tenía que hacer una foto con mi profesor. La camiseta que estaba sujetando no era la suya, sino la mía, recibida por parte del personal del evento; desafortunadamente, no lleva mi nombre grabado en ella, aunque tuve la suerte de que fuese la última de mi talla.


Y no hay más que contar. El evento fue más corto de lo esperado. Pero al menos algunos salimos ganando.

¡Eso es todo!

31 ene 2024

Agujeros y concepciones

No veo mejor manera de describir el estado actual de los pantanos. Y seguro que algunos de vosotros tampoco.

La inspección dio comienzo el primer domingo de este año. Mi padre, mi hermano pequeño Nacho y yo nos dirigimos al Pantano del Agujero. Esta pequeña excursión fue el resultado de un cambio de planes, ya que mi padre quería ir al Torcal pero no se había dado cuenta de lo lejos que está hasta el almuerzo tan copioso que tuvimos.

A lo que estáis a punto de ver no se le puede llamar "pantano". Habría que girar las palabras y llamarlo Agujero del Pantano, porque lo que hay al fondo a la izquierda es lo que le queda de agua; nótese la orilla a la derecha del gran espejo natural.


¿Recordáis cuando os conté cómo intentamos bajar al pantano de Istán en vano? Escribí sobre ello hace tres entradas. Resulta que hay otro camino antes del pueblo; aparcamos el coche justo al principio para un buen trote. Que conste que nos volvimos a equivocar de camino, aunque al menos el error fue leve esta vez.

Y aquí os muestro el panorama. Uno literal y metafórico.


Podéis acercaros al sitio en coche si no os apetece andar. Incluso podéis ir más allá del embarcadero.

Los carteles decían que esto es el Lago de la Concepción, pero este viejo quad enterrado indicaba lo contrario.


Una torre de alta tensión enterrada. Cualquiera sabe cómo terminó así.


No, lo que veis detrás de mí, de mi padre y de Nacho no es un espejismo. Es lo que queda de agua en este aparente desierto de tierra.


Se supone que nadie debería poner un pie ahí. Y mucho menos en la tierra más humedecida.


He aquí una pequeña lección de Biología: el cuerpo del ser humano contiene entre un 45% y un 73% de agua corporal.

Los días despejados están bien, pero debéis recordar otra lección: el agua es indispensable para la vida. Recordad el uso principal que le damos, demostrado en el sendero de la Ermita de San Miguel.


Tiene que diluviar, y mucho. Durante mucho, mucho tiempo. Mientras tanto, por favor, intentad hacer un uso responsable del agua y aseguraos de solucionar cualquier fuga o gotera que surja en la fontanería lo antes posible.

¡Eso es todo!